
España es la sexta potencia en venta de armas. En cambio en otros indicadores socioeconómicos estamos en puestos de descenso a segunda división. No me parece serio que nuestros gobernantes apuesten por una industria que guste o no guste fabrica armas que matan. Me parece inaceptable que todos los presidentes desde la transición hayan comercializado con países en guerra (Suarez con Indonesia cuando se producía los asesinatos en Timor Oriental, González con Irán e Irak cuando estos dos países estaban en guerra), Aznar con Colombia y Venezuela (cuando había grandes tensiones en sus fronteras), Zapatero con Pakistan o Libia. Además, Zapatero, que se presentó como el apostol de la no violencia, permitió que se triplicase la venta de armas españolas. Y el Rajoy simplemente ha puesto al frente del ministerio de Defensa a un vendedor de armas. Cada vez que me encuentro armas españolas sobre el terreno bélico siento vergüenza de ser español. Por supuesto desmantelar la industria armamentística es complicado pero yo prefiero un país que no exporte armas que uno que se enriquezca con el dolor ajeno.




















